sábado, 1 de octubre de 2011

¡Vamos, vamos que se puede!



Esta frase la dijeron tanto en tantos partidos de fútbol
que me motivó a aplicarla en mi propia vida:

¿Se pueden reconquistar las zonas
que el desierto se apropió de mi vida?

¿Puedo volver a soñar los grandes vuelos
que le hacen falta a mis alas?

¡Claro que se puede Rubin!
¡Vamos, vamos que se puede!

Uno de los caminos es centrar el tema:
¿Cómo puedo reconquistar dos ejes vitales:
El «por qué» vivir lo que soy (y seré) YO
y el «para qué» vivir lo que soy (y seré) YO.

Claro, igual son amplios y abarcadores.
Pero estoy  concluyendo, luego de mucho
que debo centrarme en UNA respuesta y UN esfuerzo:
no queda otra que volver a mis viejas opciones.

¿Cómo puedo reconquistar una vida alegre y sentida?
¡Por cierto que volviendo a mis ya juradas opciones!

Debo hacer el ejercicio de valorar las decisiones pasadas
y ser capaz de proyectarlas en el día a día, desde hoy día.

Optar por las viejas opciones significará para mi
recordar que ellas le dieron fuerza a mis decisiones
energía a mis pasos y cordura afectiva a mis abrazos.

Mis viejas opciones que concretaron mis sueños e ideales
Tendré que poner a trabajar mi entendimiento, mi pasión,
mi voluntad para activar poco a poco esas decisiones vitales
que engranan con actos pequeños y experiencias
que me devuelven mi piel humana
y me hacen capaz de renovar mi vida 
retomando las viejas opciones
esas decisiones que dieron prioridad 
a ejes que terminan por ordenar, 
mover, dar sentido a una vida que creía perdida…

Todo vacío, toda brecha, todo abismo
lo podré llenar, lo podré reducir, lo podré saltar
gracias a mis opciones de vida 
que me agigantan, sanan y salvan.


Rubin Aibed Ciple ... un sobreviviente...

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