domingo, 9 de octubre de 2011

Ese sabor a deuda

Me levanté con ese sabor a deuda,
la vida me debe algo,
mi cama me debe horas de sueño,
la TV me debe más calidad en sus programas,
este diario penoso me debe alegría y esperanza,
esta noche larga me debe un segundo
de piel, espasmos y transpiración.

Me levanté con ese sabor a deuda,
me deben, me deben mucho.
Pero yo también debo y mucho.
Debo paz, quietud, acogida,
debo un tornillo que hace tiempo he perdido,
debo una protesta a esta TV que apesta,
debo una caricia hace mucho,
debo una sonrisa hacia mi rostro
y esta papada que crece y crece.

Debo tanto y me deben tanto…
Al fin si cobro a mis deudores,
me miran y no me pagan…
 entonces ¿qué queda por hacer?
Nada, hacer nada.


Tampoco pagos mis deudas
y seguimos este eterno juego
entre deudores inmorales.


Rubin Aibed Ciple ... un sobreviviente...

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