lunes, 7 de marzo de 2011

¡Y QUE DECIRTE DE MIS HÁBITOS!


Esto de los hábitos se me ha hecho complejo
¡tengo cada hábito que me avergüenzo!

Me enseñaron que los hábitos (buenos o malos)
son aquellos actos que hago en forma repetitiva
y de forma sistemática, clara, observable.

Mi profesor jefe me dijo que un hábito
no es simplemente un acto ocasional
sino que es algo asiduo y que SIEMPRE repito
para luego pasar a ser una característica
clara y perceptible de mi persona,
ya que se integra, fusiona y funciona en mi vida.

¿De allí vendrá la idea de "hábito"
como vestido de los monjes
que finalmente uno los relaciona
con su forma de vida y su tipo de "habito"?

Son conductas recurrentes que terminé incorporando
en el vivir de cada día en forma totalmente inconsciente,
dejé de analizarlas, de mirarlas, de criticarlas,
así llegué a vivirlas por años de forma brutalmente inconsciente.

En mi vida tengo cientos de hábitos arraigados
con una influencia bárbara en mi vida
y también en la vida de quienes me rodean.

Con el tiempo me di cuenta de que los hábitos
se incorporaban con enorme facilidad en mi vida,
pero que una vez instalados en mi racionalidad,
(perdón, ni siquiera en ella, sino en mi subconsciente)
me apagaban todo el sentido crítico y de discernimiento
y se hacían dueño de mis acciones como piloto automático.

Mis hábitos tras largos años de convivencia
pasaron a ser profundamente míos y los defendía,
como se defiende a un vicioso por ser amigo o hijo.
Eran un signo de formación e identidad familiar.
Me gustaba que me dijeran: ¡usted es un caballero!
(aunque hiciera las cosas obligado y protestando interiormente).

¿Pensar en eliminarlos?
No lo consideraba necesario ya que me evitaban pensar.
Y en verdad esa es la función de un buen hábito:
incorporar un valor, llevarlo a una práctica,
hacer bien a los demás y a mi mismo...
¿Qué mejor que eso?

Claro que con el correr de los años
me he podido ver que no todos mis hábitos
eran cristalinos, solidarios, desprendidos y desinteresados...
se había instalado en mi la cultura
de lo utilizable, reutilizable y desechable.

Con ese correr de los años observé
que muchos llevaban un "habito"
que al igual que el vestido de los monjes
les caracterizaban socialmente de diversas formas:

- El amigo por conveniencia
- La trepadora sin escrúpulo
- El consumista compulsivo
- El arribista mitómano
- La prostituta elegante
- El gerente en campaña de ascenso
- El pobre diablo sumiso

Y dejo aparte y destacado a uno bastante cercano:

- El jefe todopoderoso,

miserable mixtura de padre,
patrón, torturador, productivista,
egoísta, basura disfrazada de eficiente,
pobre hombre debilitado por las cadenas productivas ...
esa genialidad, todo eso es lo que soy YO...

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