domingo, 13 de marzo de 2011

TENGO ALGO DE LOCO, TENGO ALGO DE DIOS

La locura de Dios se manifiesta en cada milagro cotidiano,
lo sigue haciendo aunque ya no nos detengamos
a mirar esos espectáculos que permanentemente prepara para cada uno de nosotros.


En el campo dicen que los niños y los locos dicen la verdad,
puede ser, en especial porque muchas veces
se necesita un grado de locura para decir la verdad,
especialmente frente al poder, la autoridad, la tozudez.

Los niños y los locos también algo de Dios.
No cabe duda que Dios tiene un importante grado
de locura sin freno ni medida.

Imagine que le cuentan que existe un gran Rey
con un poder y un imperio enorme
y un día decide dejarlo todo
para ir a ayudar a un pueblo enemigo.

Era un rey perfecto en conocimientos y bondad,
sin embargo no escuchando a sus mejores deja todo
y se incorpora en forma anónima en ese pueblo vecino.

Y Dios fue este rey grandioso que decidió un día
venir a la tierra, hacerse carne humana y vivir como uno más.
Es Dios usando pañales, tomando leche de una adolescente,
creciendo en la enseñanza que le daba una humilde familia Nazarena.

Dejó su eternidad para asumir nuestra temporalidad,
dejó su inmortalidad para asumir nuestra mortalidad,
dejó su eterno saber para asumir la escuela y el aprendizaje,
dejó se inocencia para asumir todas las culpabilidades y condenas.

¿Y si esto no es ser loco, que sería ser loco y loco de remate?

Creo que con los años he ido agregando grados creciente de locura,
ya no temo al ridículo, no corro por los cargos, no aplaudo si no lo siento,
no dudo en discrepar y en entregar una opinión de verdad a la primera.
He logrado la paz de discrepar con el poder y mirando a los ojos
decir que no estoy de acuerdo con el modelo que nos gobierna
(la verdad es que poco o nada he ganado con mis protestas,
pero al menos es un testimonio loco, un grito en la oscuridad).

Podrán decirme criticón, difícil, lenguaraz, cretino, poco cuidadoso,
Política y hasta eclesialmente incorrecto y desfasado…
pero nadie me quita esa libertad de opinar desde la verdad,
aún poniendo en riesgo mi puesto, mis contactos, mis respaldos.

Loco con depresión, doblemente peligroso,
Esa es mi actual condición que cargo y asumo
desde esa miseria que me acompaña y aumenta con los años.
¿Será que los años nos entregan la hermosa locura
de no aparentar ni jugar a los disfraces ni a las apariencias?
¿Será que Dios se va haciendo uno conmigo
y desde su locura me permite abrirme un poquito a su enorme sabiduría?
¿Será que Dios está animando mis pasiones, mis dolores, mis delirios
por soñar el fin de este mundo y trabajar ahora, aquí y ahora por el nuevo?

¿Será que estamos insertos en este misterio enorme de la divina locura
que busca develar al ser humano las claves de la palabra de Dios
que todo lo atraviesa y que a todo le da sentido y armonía?

¿Será que lo divino, lo puro, la infancia, la locura, la poesía, los sueños,
viven fuera de toda prescripción, orden humano y lugar en la tierra?
¿Serán ellos los u-tópicos, los que no tienen lugar en nuestros lugares,
los que ven lo que nosotros no vemos y anhelan lo que ni imaginamos?

Si, ya se, me dirás que estoy loco… y no estás equivocado…

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