sábado, 12 de marzo de 2011

¡DÉJATE DE TONTERAS Y PONTE A RECOGER PIEDRAS!

Déjate de tonteras, debes salir de tu interioridad y luchar en el mundo de los quehaceres,
de las inversiones, de la productividad a como de lugar.
Cuando niño escuchaba que a Ramón

lo acusaban de que era un "ocioso", un vago,
un tipo sin memoria de martillo, pala o taladro.

Más tarde escuché de los griegos
que el "ocio" era una virtud de las personas libres,
de los que dejan tiempo para pensar,
reflexionar sobre sus actos, su pasado, su futuro.

El ocio griego -me decía Sócrates-
está ligado a la riqueza de la filosofía,
como arte de vivir y de crecer humanamente.

Ese ocio se vincula con la capacidad contemplativa,
con el buen uso de silencio, de la escucha,
de la mirada trascendente sobre lo que vivimos.

Más tarde, me encontré con los economistas
y me hablaron pestes y maldiciones contra el ocio...
volví a recordar a Ramón el "ocioso".

Lo importante es usar el tiempo que tenemos
y sacar provecho de nuestras acciones
¿Qué ganancias de ofrece una hora mirando el mar?
¿Qué sentido tiene parar el trabajo para meditar
sobre lo que estás haciendo con tu vida?
¡Esas cosas son de monjas y de viejas!
Lo importante es el neg-ocio -negación del ocio-
y volverse una persona ambiciosa y productiva.
-sentenció con un convencimiento enorme el economista-

Y me subí a su carro, a sus propuestas y teorías,
a su filosofía y pragmatismo que hoy todos veneramos
y que ciertamente nos han demostrado
que daban bastante más dividendos y ganancias
que pasar "vagando" una tarde en el parque.



Recuerdo una historia que no tengo certeza de su verdad:
me contaba mi madre que cuando el hombre llegó a la luna,
uno de ellos se puso a mirar extasiado
la hermosura de la tierra desde esa distancia,
al fin era el primer hombre en ver a la tierra desnuda.
Su compañero que tenía clara la visión y misión del viaje lunar,
le dice molesto: ¡déjate de tonteras y ponte a recoger piedras!

¿Qué hacer entonces en estos casos
cuando nos adormece el neg-ocio,
y el capital manda por sobre el trabajo,
la productividad por sobre la reflexión,
la competencia por sobre la colaboración,
el ganar y el éxito por sobre la propia vida?

Doctor, aló, está allí escuchando...
la verdad es que me escuchaba,
pero junto a eso estaba atento de sumar unas facturas,
a decirle a su secretaria que llamara a un paciente deudor.

Así, sutilmente se encargaba de enseñarme
que la realidad es la que manda y que la realidad es esta:
que el negocio por lo general vence al ocio,
que la gratuidad por lo general
siempre pierde ante los intereses,
que debemos aprender nuevos conceptos
y mandamientos como el dios mercado, el consumo,
la oferta y demanda, los intereses y el crecimiento infinito,
la competencia y el neo capitalismo,
la muerte de las utopías...

Allí se entusiasmó el siquiatra y me habló seriamente:
es la realidad querido ¿cuándo lo entenderás?
La única forma de sanarte será cuando asumas la realidad...


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