domingo, 9 de octubre de 2011

Ese sabor a deuda

Me levanté con ese sabor a deuda,
la vida me debe algo,
mi cama me debe horas de sueño,
la TV me debe más calidad en sus programas,
este diario penoso me debe alegría y esperanza,
esta noche larga me debe un segundo
de piel, espasmos y transpiración.

Me levanté con ese sabor a deuda,
me deben, me deben mucho.
Pero yo también debo y mucho.
Debo paz, quietud, acogida,
debo un tornillo que hace tiempo he perdido,
debo una protesta a esta TV que apesta,
debo una caricia hace mucho,
debo una sonrisa hacia mi rostro
y esta papada que crece y crece.

Debo tanto y me deben tanto…
Al fin si cobro a mis deudores,
me miran y no me pagan…
 entonces ¿qué queda por hacer?
Nada, hacer nada.


Tampoco pagos mis deudas
y seguimos este eterno juego
entre deudores inmorales.


Rubin Aibed Ciple ... un sobreviviente...

viernes, 7 de octubre de 2011

¿Podré aspirar a una vida mejor?



De pronto me siento un incapaz de porte mayor.
Simplemente no puedo seguir subiendo
por esta interminable avenida de pasos.

Trato y no puedo ni siquiera 
levantar mis buenos recuerdos.

Se que al llegar podré descansar
y refugiarme del clima y sus extremos.

Se que podré descubrir  la esperanza
Y el deseo de lograr una vida mejor.
Es real, se que es real, por cierto que es real,
pero en ocasiones la veo como una utopía,
algo que no tiene sentido siquiera de pensar en ella.
La veo como una ilusión debilitada
que me ha inventado el siquiatra.

¿Será ese el sentimiento-padre de mi apatía y desgano?
Nace así el vacío de la existencia cotidiana
¡Se me desvanece la razón para seguir subiendo la montaña!
Poco a poco se va frustrando mi mirada,
el optimismo, la pasión, la visión de las metas.

Así se adormece el sueño y se transforma en siesta,
los anhelos e ideales se ausentan de mi vida.


Rubin Aibed Ciple ... un sobreviviente...

miércoles, 5 de octubre de 2011

Desencanto

Desencanto
es el nombre
de la primera sombra
que hoy visitó mi ventana.

Viento de desilusión
que se jacta
de quitarle memoria
de risas, cantos y juegos
a mi ilusión y alegría.

¿Será esto 
a lo que llaman
el vacío existencial?

Es como una gotera
que a todo momento
me está diciendo:
resígnate, así es la cosa…
¿Qué ganas con girar,
correr, buscar …
si pocas veces encuentras?
No busques, nunca encontrarás.

Siento que la vida humana
es vivir en ese desencanto
es crecer en un mar bravío
es tener vocación
de navegante y de náufrago.


Rubin Aibed Ciple ... un sobreviviente...

lunes, 3 de octubre de 2011

¿Le gustaría hacer llover?

Le indicamos el secreto para un día cualquiera, usted se convierta en un mago de la lluvia:
Para que llueva como tormente, usted debe hacer algunas de las siguientes cosas:


DIGA:”QUÉ DÍA TAN BONITO,OJALÁ SIGA ASÍ…”
LAVE EL COCHE.
RIEGUE EL JARDÍN.
LAVE TODA LA ROPA QUE TENGA Y PÓNGALA A SECAR.
ORGANICE UN ASADO, PARRILLA O BARBACOA PARA LA NOCHE.
SALGA DE CASA A PIE Y SIN ABRIGO

sábado, 1 de octubre de 2011

¡Vamos, vamos que se puede!



Esta frase la dijeron tanto en tantos partidos de fútbol
que me motivó a aplicarla en mi propia vida:

¿Se pueden reconquistar las zonas
que el desierto se apropió de mi vida?

¿Puedo volver a soñar los grandes vuelos
que le hacen falta a mis alas?

¡Claro que se puede Rubin!
¡Vamos, vamos que se puede!

Uno de los caminos es centrar el tema:
¿Cómo puedo reconquistar dos ejes vitales:
El «por qué» vivir lo que soy (y seré) YO
y el «para qué» vivir lo que soy (y seré) YO.

Claro, igual son amplios y abarcadores.
Pero estoy  concluyendo, luego de mucho
que debo centrarme en UNA respuesta y UN esfuerzo:
no queda otra que volver a mis viejas opciones.

¿Cómo puedo reconquistar una vida alegre y sentida?
¡Por cierto que volviendo a mis ya juradas opciones!

Debo hacer el ejercicio de valorar las decisiones pasadas
y ser capaz de proyectarlas en el día a día, desde hoy día.

Optar por las viejas opciones significará para mi
recordar que ellas le dieron fuerza a mis decisiones
energía a mis pasos y cordura afectiva a mis abrazos.

Mis viejas opciones que concretaron mis sueños e ideales
Tendré que poner a trabajar mi entendimiento, mi pasión,
mi voluntad para activar poco a poco esas decisiones vitales
que engranan con actos pequeños y experiencias
que me devuelven mi piel humana
y me hacen capaz de renovar mi vida 
retomando las viejas opciones
esas decisiones que dieron prioridad 
a ejes que terminan por ordenar, 
mover, dar sentido a una vida que creía perdida…

Todo vacío, toda brecha, todo abismo
lo podré llenar, lo podré reducir, lo podré saltar
gracias a mis opciones de vida 
que me agigantan, sanan y salvan.


Rubin Aibed Ciple ... un sobreviviente...

jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Qué me puede devolver el encanto perdido?




¡Pastillas y gramajes semanales!
-Me dijo el siquiatra-
¡Piedras e imanes para la energía!
-Gritó en medio del valle un chamán-
¡Mujeres y sexo, sexo, sexo!
-Anunciaba un aviso en el diario-
¡Penitencia y muchos rezos!
-Me recomendó mi abuela!
¡Deja todo y vive tu vida, defiende tus espacios!
-Susurraba un librito de autoayuda-
¡Váyase en el tour a Jamaica para solteros!
-Publicitaba la agencia de viaje-

Lo he probado casi todo,
las terapias alópatas y las otras,
el consumo de cosas y de gente,
la huída frente a los conflictos,
la angustia, el silencio, los dientes apretados.

Viví la indiferencia hacia todo y de todos
el estar cercado en mis propios silencios y reflexiones,
el volverme cerrado a los otros, temeroso y desconfiado.

Me acunó la conformidad y el pesimismo,
la brutal ausencia sentido,
el viejo nihilismo ya no era una teoría,
el sinsentido y la ausencia del amor en mi vida
lo cubrían y amenazaban todo.

El desencanto siempre se une con muro y cerca,
con  aislamiento y ceguera del «yo»
que reduce, niega y termina por eliminar al otro.

¿Qué me puede devolver el encanto perdido?
Al menos, siento que me voy acercando.




Rubin Aibed Ciple ... un sobreviviente...

martes, 27 de septiembre de 2011

Vivir a fondo el vacío, los vacíos




He visto como mi vida
la he convertido en un desierto creciente.
Un desierto con una aridez que mata
con tempestades de arena que asfixian.

He experimentado el lado oscuro de la vida,
ese vivir desencantado y triste,
en medio de ese mar bravío
que prontamente me ha transformado
de navegante a un desesperado náufrago.

He visto y estoy viviendo bravamente
esta experiencia de vacío y de ausencia.
Algo me falta que me impide el descanso,
algo he perdido que me mueve a buscarlo.

Estoy amordazado y anulado
por una manta negra que alguien me ha tirado.
Estoy en manos de un torturador interior
que me  lleva y me deja en la estación del abandono.
Allí olvido mis mejores esperanzas
y bebo del agua podrida que me obliga el pesimismo.

Estoy viviendo la ausencia de sentido,
de relaciones afectuosas, de vínculos sanadores.

Estoy en la noche y en medio de mi propio desierto.
Como sonámbulo trato de salir dignamente
que no se noten que mis ojos han llorado,
que no se vean mis pies trastabillando,
que no muestre mi corazón huérfano de sueños.




Rubin Aibed Ciple ... un sobreviviente...